Las ideas no se
improvisan
Se construyen

Dirección creativa
La dirección creativa no empieza con una ocurrencia,
sino con una intención clara.
Definir qué contar, por qué hacerlo y cómo traducirlo en una forma visual coherente es la base de cualquier proyecto que aspire a perdurar.
Mi trabajo empieza ahí: construir ideas sólidas, convertirlas en imágenes —fijas o en movimiento— y acompañarlas hasta su ejecución, ya sea trabajando solo, en tándem creativo o liderando equipos más amplios.

Algunas buenas ideas deben quedarse en el cajón.
Saber cuándo no ejecutar un concepto también forma parte del criterio creativo.
Antes de producir, siempre hay que comprobar si encaja con el objetivo real y el momento estratégico de la marca.

Cuando el concepto es sólido, incluso una idea sencilla puede transmitir exactamente lo que se espera de ella.
Una imagen puede funcionar sola o convertirse en el eje de una campaña completa cuando está respaldada por una dirección creativa clara.

Desarrollados en tándem creativo durante mi etapa en publicidad, estos cuatro spots de SEAT nacen de ideas pensadas para diferenciarse sin perder eficacia.
Tienen su lugar en DethHub porque la dirección de arte define el tono desde el guion hasta el último plano.
Producciones exigentes y retos técnicos complejos que reflejan mi forma de trabajar: concepto primero, ejecución al servicio de la idea.

Estos tres spots muestran mi papel liderando equipos creativos: coordinar talento, alinear ideas y acompañar la producción para que el resultado final conserve la coherencia del concepto original.
Dirigir creatividad también significa saber escuchar, decidir y proteger la idea correcta hasta el final.
No dirijo proyectos Dirijo la idea que
los sostiene














